Valencia, 19/03/2013
Buscando la huella de mi
gente…
“Es difícil hacer
justicia a quien nos ha ofendido”.
Simón Bolívar
Debemos recuperar nuestra
historia, la misma que nos arrebataron a la fuerza, la misma que dejaron
perpetua en nuestros genes, aquella que no fue contada, invisibilizada o
simplemente borrada a latigazos por el colonizador. Esta marca hoy permanece en cada espacio de
nuestra herencia y aunque han pasado muchas lunas por la faz de la tierra,
continúa viva queriendo ser redescubierta. Me refiero a la historia de los
africanos y afrodescendientes que sirvieron a los europeos en estas tierras,
aquello y aquellas que no tuvieron oportunidad de ser escuchados, siendo
borrados en el tiempo sin dejar casi rastros en esta Valencia rancia que hirió
tanto y aún sigue maltratando a tanto descendiente de los esclavizados. Es una
negación de esas mujeres y esos hombres que ni siquiera son retratados en obras
literarias de la época colonial. Y es que pareciera que no hubo mujeres que
cocinaran para blancos, ni hombres que dejaran en los cañaverales sus manos
sudorosas con huellas de la dura jornada. No, simplemente no existieron, “ellos
no dejaron obras escritas y por lo tanto no hay nada que contar de ellos”, me
indicó la señorona heredera y dueña del museo antropológico de la Valencia del
Rey.
En una visita al cementerio de la ciudad de
Valencia, traté de encontrar las tumbas de estos esclavizados, sirvientes, peones
y jornaleros, alguna placa conmemorativa, algún rastro de esos seres humanos
los cuales respiraron, amaron y construyeron generosamente una gran parte de
Venezuela. Pero nada, pareciera que nunca pisaron este país… y es que en esta
ciudad con una compleja idolatría a la huella goda, no permitió tan siquiera,
que los afro dejaran un símbolo del momento histórico que duramente les tocó
vivir, no existe una plaza conmemorativa de la etnia africana y de los grandes
aportes a nuestra cultura. Todo lo contrario se le borró del imaginario
colectivo, se le satanizó y por si fuera poco el mundo materialista y
eurocéntrico nos señala a diario, en cada valla publicitaria, en cada
comentario racista como los del Diario Noti tarde, donde se mofan de la
afrodescendencia, con insolencia y descaro.
Triste para nuestro abuelos
los afro, invisibilizados y burlados, negados por su propia gente, irónicamente
existe en Valencia una plaza para el traidor a la patria Miguel Peña, incluso
hasta una parroquia (la más populosa de la ciudad), este miserable que hiciera
una fiesta el día en que murió nuestro libertador Simón Bolívar, a este si le
reconocemos, mientras que nuestra historia cada vez la escondemos y negamos mas
día a día.
Estas reflexiones las hago,
en momentos en que la campaña racista y xenófoba de la derecha heredera de los mismos que
oprimieron a nuestro pueblo, los mismos que esclavizaron, violaron, torturaron
y borraron nuestra culturas ancestrales para entronizar las suyas. Mientras,
¿qué hacemos los herederos de la etnia africana en Carabobo?: simple, luchar
por desconocernos nosotros mismos, hacernos zancadillas, sabotearnos el
trabajo, usar todos los recursos que tenemos en la institucionalidad opresora
(las mismas que deberían estar al servicio de nuestra gente para la creación
del INCODIR por ejemplo), para tratar
de anular (por no decir borrar del mapa) los esfuerzos de aquellas y aquellos
que a diario nos empeñamos en indagar nuestra historia, para así comprenderla,
o por lo menos devolverle la autoestima, a nuestro pueblo afrovenezolano.
Nadie pensaría que en
Valencia existió una esclavizada llamada Ana, que hacía alpargatas en la casa
de los Iturriza, o que en el municipio
Montalbán existió un cumbe que durante más de 70 años vivió de manera
independiente, con familias indígenas y afrodescendientes. Esto le interesa a
poca de nuestra gente, pero la lucha continúa, Hugo Chávez decía en una de sus
últimas alocuciones en vivo por la tv venezolana, que el Socialismo no se
decreta, no basta con repetirlo a cada rato, el socialismo se construye y se
aplica. Pues ser afrodescendiente tampoco
se decreta: se asume, se vive y se lucha con fuerza vital, respeto y
honestidad, no se debe vivir de los ancestros mientras nos burlamos de ellos.
Acciones coordinadas, reflexionadas y consensuadas, son las que darán frutos a
esta lucha por la reivindicación de nuestra etnia afrodescendiente. De lo
contrario seguiremos siendo los meneadores de culos en las fiestas de los
opresores y nunca van a tomarnos en serio.
Manuel
González
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