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Mostrando entradas de junio, 2016
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En la Fundación Orisaosun de Venezuela, nuestra meta es acompañar a las comunidades educativas de Venezuela, en el proceso de formación de nuestros niñas, niños, adolescentes y adultos. A través de actividades teatrales, danza, charlas sobre la ancestralidad y contra cualquier tipo de discriminación, además de nuestro ciclo anual de exposiciones arte didácticas. En estos momentos iniciamos un nuevo periodo de trabajo y de internacionalización, esperamos contar con su valioso apoyo, para el cual les solicitamos su incorporación a nuestros programas de ayuda a las comunidades de americalatina.  Manuel González Presidente de Orisaosun de Venezuela Trabajo Socio Cultural en Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela con niños especiales.
Socialismo del Siglo XXI Un amigo me preguntó si yo seguía pensando lo mismo con respecto a las ideas de socialismo. Y mi respuesta fue la siguiente: El hecho que yo no crea en el Partido Social Cristiano Psuv, el hecho que no quiera saber nada del actual gobierno cangrejerito  de la República Bolivariana de Venezuela, el hecho que sienta asco de la Guardia Nacional Bolivariana  y sobre todo el hecho que me haya desvinculado de manera rotunda de todo tipo de militancia partidista en estos momentos. Estoy convencido que el socialismo es el único camino para la humanidad. Yo dije un día de manera clara y enfática: “con Chavez todo, sin Chavez nada”, pues es cierto, con las ideas de Chávez me resteo, con el construir un nuevo orden comunal, con el fortalecimiento del poder popular, con justica social para americalatina, con un futuro mejor para los pueblo originarios, para los colectivo Glbti, los adultos mayores, las personas con discapacidad, con el objetivo de salvar al...
La matanza Por: Rafael Rodríguez Olmos El mayor tenía como 25 años y el menor unos 17. Entre los cinco sumaban más maldad que Ares, aquel Dios de la mitología griega. Protegidos por sus pistolas y la capacidad de descerrajarle un tiro a cualquiera. Así controlaban a toda una comunidad de tres calles en aquel barrio al sur oeste de Valencia, en cercanías del Hospital Central. Nadie osaba acercárseles. Debieron crecer a la sombra del abandono, en hogar sin padre, de madre drogadicta o alcohólica. No tenían pruritos, ni patrones morales, solo la capacidad de hacer lo que les venía en ganas, por lo que ya no valía que los vecinos se enconcharan en sus casas a las cinco de la tarde. Si a ellos les provocaba entrar, entraba. No sabían de cortejos, ni piropos, ni enamoramientos, cualquier mujer con una vagina o un recto para desahogar la erección, era buena. No importaba si era casada, incluso, no importaba si era mayor o si estaba enferma pues hasta esa podía servir para el sexo ora...