BINOCULO  N°  81
Rafael Rodríguez Olmos
La paz de los sepulcros
No es que haya olvidado al tío Miguel. No es posible olvidarlo. Últimamente lo nombro poco porque concentrado en la cotidianidad, no me detengo  a evocar sus reflexiones filosóficas. Sin embargo, en estos días lo recuerdo con frecuencia a propósito del llamado permanente que hace Nicolás a la paz. Ese tema lo toqué en muchas oportunidades con Miguel, porque él venía de la lucha armada de los sesenta y a pesar de ello, era un convencido de que uno de los mecanismos más importantes de la derrota del enemigo, era mediante la práctica de la paz con la profundización del trabajo en el seno del pueblo. Mucho de lo que en este momento hace el gobierno.  Yo en cambio era un cabeza caliente que impregnado del planteamiento de la lucha de clases, estaba convencido de que la violencia era inevitable. Lo peor es que aún lo creo.
Pero el tío tenía planteamientos interesantes al respecto. “La paz sobrino –me decía- usada en la medida adecuado, puede convertirse en un arma para las fuerzas revolucionarias que siempre están en desventaja. Si se hace el llamado a la paz, acompañado de una política muy agresiva de actividades permanentes de calle y la movilización de las fuerzas populares, va a funcionar porque el enemigo siempre estará esperando que surja la embestida política y esa embestida será la respuesta del propio pueblo”.
Puede que esté de acuerdo con el planteamiento de fondo de Miguel, pero no puedo negar el gustico que me entró cuando le metieron esos coñazos a Julio Borges en la Asamblea Nacional. Lo disfruté. Hasta pensé que era yo quien se los había dado. Al menos estamos reivindicando de alguna manera los diez muertos que los medios no mencionan y que ellos mismos aseguran que no existen.
Porque en verdad que lo pienso de manera reflexiva. Cómo hace uno para devolver el golpe cuando el enemigo es tan poderoso, y uno tan desmirriaito. No recuerdo cuándo se refirió Barak Obama a Venezuela, luego de que estrechara la mano de mi amado pana Hugo, que le regaló entonces el libro de Las Venas Abiertas… de Galeano. Pero así, de la noche a la mañana, en medio del berenjenal que tiene Washington en el mundo árabe, la versión negra de George Bush, menciona tres veces en dos días a Venezuela. Por cierto no habla del gobierno del Presidente Maduro, sino de la violencia en la patria de Bolívar. Y en serio que no provoca otra cosa que decir ¡coño de la madre!
Esta sarta de personajes están en el juego de songo le dio a borondongo… éste le dio a Bernabé y el otro a Muchilanga. Cómo puede uno quedarse impávido antes las declaraciones del Cardenal Urosa Savino, quien llama a la paz y la abolición de la violencia en el país, pero no solo desconoce los diez venezolanos muertos, cristianos con seguridad y feligreses pa´más ñapa, sino que mucho menos pide el enjuiciamiento de los culpables. Como dijo el propio Capriles “que arrechera”. Cómo puede uno hacer la vista a un lado cuando la Conferencia Episcopal Venezolana, por boca de Monseñor Diego Padrón, escupe un odio inocultable por el pueblo, ignorando el vil asesinato de diez venezolanos cuyo único delito fue ser chavistas, defender el triunfo de Nicolás Maduro. Ignoró por ejemplo que a una persona le rociaron gasolina y le pegaron fuego, viva. Hasta Francisco, el Papa fascista, sin conocer la realidad del país, hizo referencia a una supuesta violencia. Es decir, una iglesia que actúa en contra de los venezolanos, igual que Obama.
Eso para pasar de refilón por el sicario estadounidense para América Latina: Álvaro Uribe Vélez. Un bandido que ya no sabe a dónde hacer daño. Propiciador en los últimos años de todas las cosas malas que ocurren en Venezuela.
Y acaso no es lo mismo que hicieron las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que en lugar de generar las investigaciones de las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos, se dedicaron a demostrar que no hubo tal violación. “Fin de mundo” diría mi querida madre.
Y por supuesto faltaba la tapa del frasco. Los medios de comunicación a quien Hugo bautizó sabiamente la canalla mediática. Para ellos no existió una guarimba que destrozó CDIs, para ellos no hubo agresiones a los médicos cubanos, cuyo único delito es ser cubanos, para ellos no hubo bombas molotov contra escuelas bolivarianas y mucho menos hubo diez asesinatos. Para ellos existe un clima de violencia en el país generado por el Gobierno, cuando éste predica todo lo contrario. Lo que sí hubo fue un buen par de trompadas que le dieron a Julio Borges en la AN y una cachetada que le metieron a María Corina, que por cierto deben ser las únicas que le han dado en su vida, a los que la canalla todos los días publicita como las víctimas de la intolerancia del gobierno.
La realidad es que en Venezuela no está pasando nada más allá de las boconerías de Henrique y su intención de crear climas de violencia en el país. La gente se levanta todos los días a trabajar, los niños van a la escuela, la banca funciona sin problema y el comercio especula más que nunca.
Por supuesto que hay una guarimba montada, que pretende chantajear a los poderes públicos para obligar a un nuevo proceso electoral. Pero ya Diosdado Cabello lo dijo “las elecciones presidenciales son en el 2019”. Lo que sí pienso que debería hacerse en lo inmediato es una convocatoria a elecciones en Miranda, porque allí no hay gobernador. Y eso sí es un acto de violencia contra la población.

Caminito de hormigas…

Cada vez se debilita más la posición de Henrique Capriles y algunos seguidores de la MUD. Sienten que insistir en nuevas elecciones es un salto al vacío…   Me informan en Caracas que viene una purga muy dura en la dirigencia política y las gerencias institucionales. Hay convicción de culpables directos en los resultados electorales…   Atención Alcalde Parra. Los trabajadores de Urbaser Valencia ya no saben a quién acudir por la violación de sus derechos por parte de la gerencia. 325 trabajadores que denuncian todo tipo de irregularidades. Aunque es una empresa privada, se ganaría unos puntos con la comunidad si usted interviniera a la empresa, o les rescindiera el contrato…   Si el gobierno no le pone coto a la guerra económica, habrá problemas serios. El dólar llegó a la astronómica cifra de 30 mil bolívares para obtener uno solo. Delito del bueno…   Ningún carabobeño que se llame revolucionario puede permitir que la parroquia Miguel Peña, permanezca con ese nombre. Miguel Peña fue un enemigo del pueblo y de la patria. El colega William García Insausti y un servidor, hemos propuesto que se le cambie el nombre por el del patriota Coronel Juan José Rondón. Si estás de acuerdo, corre la voz. Haz una carta al Concejo Municipal de Valencia pidiendo el cambio de nombre y recoge la mayor cantidad de firmas posible.  

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