BINOCULO N° 98
Rafael Rodríguez Olmos
¿Cuál clase obrera?
En los procesos políticos, la claridad es un
elemento fundamental. La claridad no es otra cosa que el producto de la
conciencia y ésta a su vez de la formación. Es por ello que la vieja frase de
Mao sigue vigente: “quien no estudia, no habla”.
Es tan
fundamental la claridad política que lo ocurrido recientemente con los
misóginos de Primero Justicia, evidencia la ausencia total de orientación
filosófica, ideológica, económica, política. Características como las que este
grupo presenta, sin nadie que internamente sirviera de monitor y control de sus
comportamientos, llevaron a los seudodirigentes al camino en el que se
encuentran. El descrédito es de tal magnitud que difícilmente, logren salir de ese
pozo de aguas profundas. En la esencia, todo se resume a la falta de formación,
causa fundamental de la ausencia de conciencia.
Pero esa
premisa tan compleja en la derecha, no es muy distinta en la izquierda, digamos
en un sector de la izquierda. Es cierto que el gobierno tiene claro hacia dónde
va. También es cierto que gobernadores y alcaldes no están haciendo mucho para
que ese gobierno avance, en lo concienzudamente revolucionario, digo yo. Pero a
pesar de las fallas que pueda tener, el Gobierno de Calle, las inversiones en
obras, la Misión Vivienda, algunas orientaciones hacia la clase media, el
combate al sabotaje económico, han sido importantes para la consolidación del
Gobierno del camarada Nicolás y el avance del proceso.
Sin embargo,
Chávez dejó una tarea pendiente que no se ha podido abordar, y que a mi juicio
es al extremo compleja: la incorporación de la clase obrera al proceso, que aún
no es ni siquiera de liberación nacional.
El tío
Miguel decía que era fundamental el trabajo político en la clase obrera, porque
el obrero siempre sería el motor de los conflictos sociales. “Si tiene
conciencia –me explicaba- los sabrá dirigir. Hay un peligroso engaño con el
tema social. Alguien de los sectores sociales, de los pobres, saldrá al combate
por efectos de la conciencia, pero por carecer de orientación y de conciencia, el
colectivo no es conscientemente revolucionario, siempre estará al lado del
mejor postor. No tiene condición de clase. Que sí la tiene la clase obrera,
porque sabe directamente que es en el proceso productivo donde el propietario
de los medios de producción, tiene la capacidad de modificar todos los patrones
de conducta de una sociedad”.
Si algún
momento histórico del país se repotenció las condiciones sociales de los
trabajadores, fue en el de Hugo. Pero el Arañero do Sabaneta no se dio cuenta
de que esta clase obrera, tiene más de obrera que de clase y que muy poco ha
hecho por la consolidación de este proceso más allá de pedir reivindicaciones
sociales.
Este
vastísimo sector laboral que llaman clase obrera, pudiéramos decir que tiene
dos condiciones: desde el punto de vista político, casi está desclasada. Ya no
se siente clase. Tiene un revoltijo de tal calibre en su cabeza que olvidó para
qué existe. Se le olvidó el estudio y la formación. Sustituyó el debate
político por el pandillaje y la pelea a muerte por cupos de trabajo. Los
problemas sindicales ahora se dirimen a tiros. Las mafias se apropiaron de la
conciencia de los trabajadores y de sus organizaciones. El sicariato es el componente
más importante de esa clase obrera. Esa clase obrera es la que pretende
conducir los destinos de la fábrica en este proceso político.
Y desde el
punto de vista económico, por alguna razón no clara, esa clase obrera o
trabajadora como la quieren llamar, cree que el gobierno es productor de
plusvalía y que en consecuencia puede discutir con el Estado como si estuviera
discutiendo con la empresa privada. Es decir, el Estado tiene que asumir los
incrementados costos de un contrato laboral, aunque no tenga recursos para
asumirlos. Es una ¿clase obrera? que no tiene en el plano del debate: los
procesos ideológicos, las transformaciones de los trabajadores, la influencia
de las tecnologías en la nueva clase obrera, ¿habrá clase obrera en el futuro,
o no?, ¿es el sindicato el instrumento llamado a dirigir a la nueva clase
obrera?; si es así ¿qué características deben tener los nuevos dirigentes
sindicales? ¿Tiene capacidad la clase obrera para dirigir una empresa?, si es
así ¿porqué todas las empresas del Estado están quebradas? ¿Por qué ninguna de
ellas es autogestionaria? ¿Por qué ninguna produce ganancias? No es cierto que
si mañana dejaran de recibir recursos del Estado, estas empresas
desaparecerían.
Y es que
resulta una decepción total que esa clase obrera, en la que en su oportunidad
Chávez cifró sus esperanzas para que demostraran su capacidad de control, no ha
controlado nada. Hay cientos de ejemplos. Nunca pudimos fabricar una bovina de
papel para hacer un periódico. Y a propósito, la importación de ese papel
produce pingües negocios a los importadores con el tema de los dólares, por
cierto todos enemigos del proceso. Nunca pudimos producir suficientes cuadernos
para acabar con las roscas y las matracas, por lo que el gobierno debe importar
todos los años cientos de miles y también comprarlos en el mercado nacional.
No puede una
empresa del Estado ser exitosa si solamente produce tres rubros de consumo del
mercado, pero tiene 1.500 trabajadores. Ninguna empresa exitosa soporta esos
costos. Ni siquiera un Estado. Lo soporta éste porque el petróleo cuesta 105
dólares, no por otra razón. Pero si el Estado no pudiera mantenerla, con toda
seguridad se privatizaría. Y así sucesivamente los ejemplos están por cientos
en todo el país: desde la ausencia de producción de harina precocida a pesar de
que el Estado es el propietario de los silos, hasta la estúpida fabricación de
un bendito rollo de papel toillet. Ninguna empresa del Estado ha sido exitosa
por dos razones: una, papá Estado siempre está presto a salvarla; y dos, su
incompetente dirigencia no ha sido capaz de desarrollar métodos para hacerla
eficiente.
Y volvemos
al principio. De cuál clase obrera hablamos que sea capaz de asumir las riendas
de la producción en el país, que sea capaz de organizar una fábrica, de montar
escuelas de formación política y social, que conecte a la fábrica con la
comunidad, que sea la vanguardia de los más vastos sectores sociales del país,
que planifique formas de producción propia, y que se conviertan en auténticos
líderes de los cambios políticos que exige el país, comenzando por la
construcción del nuevo Estado que Chávez soñó.
Ciertamente,
y de acuerdo a los nuevos criterios que deberían privar en la escogencia de las
autoridades de una fábrica, no debería haber imposiciones. Mucho menos que la
dirección venga de afuera. Pero es que esa fábrica debería tener una dirección
colectiva, y colectiva debería ser la metodología para conducirla, para escoger
a los líderes de los diferentes departamentos. Pero si esa fábrica ha demostrado
que no es autosuficiente y el Estado debe poner el dinero para que sobreviva,
pues el Estado se seguirá imponiendo, y no será de otra forma por ahora.
Los
trabajadores deben presionar para la conformación de una Constituyente Laboral.
Un proceso de discusión que se dé en todo el país; y que sea lo suficientemente
profundo como para generar nuevas formas de dirigir, con nuevas organizaciones,
con liderazgos horizontales, que vean en la fábrica el ensayo para construir el
nuevo Estado que se quiere; y que desde allí caminen hacia la toma del poder
político, que es la única forma de tomar el cielo por asalto.
Caminito de hormigas…
En camino una estrategia jurídica cuyos
argumentos son de tal contundencia que podría inhabilitar a Primero Justicia.
Los abogados de la pandilla amarilla se están moviendo como plumas para evitar
la acción. Los niveles de credibilidad de Henrique están por el suelo… La oposición en Carabobo está a punto de erupción. Los partidos tienen un serio
enfrentamiento con el grupo que rodea al candidato a alcalde por Valencia
Miguel Cocciola. “Hasta plantearon la creación de un Comando de Campaña aparte.
Cuánta locura junta”, comentó la fuente. Lo cierto es que las huestes de zar de
la madera, están convencidos de su victoria…
El tema del magnicidio se hace cada vez más
complejo por la serie de pruebas que se recaudan. Los servicios de inteligencia
están en la jugada, pero puede saltar una liebre… Pregunta:
¿quién es el propietario de dos discotecas que funcionan en el penal de Tocuyito?
¿Por qué la Guardia Nacional no ha podido hacer nada? ¿Qué alto jefe del
chavismo lo protege?... Me preguntaron si el silencio de Argenis Loreto,
fue una amenaza. “No lo sé”, respondí. Según me han dicho, el ex alcalde de
Libertador no es un hombre que se deja amenazar. “Dependiendo de dónde viene la
amenaza” me increparon. También es cierto.
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