Leopoldo y la campaña contra Diosdado
Rafael Rodríguez Olmos
Hay una sentencia que debería ser
una condición sine qua non para
entender los procesos: la casualidad no existe. Debería considerarse siempre a
la hora de hacer cualquier análisis para que la equivocación no sea una
posibilidad.
El Tío Miguel lo explicaba quizás
de un modo distinto. “Cuando algo no le suena claro –me decía- tiene que buscar
en los hechos colaterales, porque puede ser allí donde encuentre las respuestas
que necesita. Cuando los gringos invadieron Santo Domingo en el 65. Más que
acabar con el heroico pueblo dominicano de entonces, estaban advirtiendo a los
demás pueblos del continente el destino que corrían si se les ocurría alzarse.
Y eso debe aprenderlo. 1) El enemigo nunca da pasos en falso; y 2) siempre
tiene otra jugada detrás de la que usted ve. Es decir, usted siempre tiene que
preguntarse ¿y ahora por dónde vienen?”.
Viene al tiro el recuerdo de
Miguel por dos hechos que están en desarrollo y que parecieran estar inconexos,
aunque no es cierto. Uno de ellos es la feroz campaña de vincular a Diosdado Cabello
con el narcotráfico. ¿A cuenta de oreja de cochino? Me pregunto. Porque
Diosdado ha estado en el gobierno desde siempre. Era jefe de Conatel en el
último Congreso de la República antes de la Asamblea Nacional Constituyente.
Allí lo conocí, como periodista digo, porque le hice entonces una par de
preguntas. De allí en adelante Diosdado ha estado en más cargos de la
administración pública que cualquiera, incluyendo la Gobernación de Miranda,
donde a juicio de muchos camaradas de la región lo hizo muy mal.
Por supuesto que yo no meto la
mano en la candela por nadie, pero es muy sospechoso que es ahora cuando, desde
Estados Unidos, aparece una campaña acusándolo de jefe del Cartel del Sol. Es
decir, desde el país con mayores vinculaciones con el narcotráfico y donde se
encuentran los mayores sembradíos de marihuana del mundo, se acusa a uno de los
hombres claves del proceso de narcotraficante.
Y a la vez, esa campaña se
conecta con una anterior, y de la que se hacen eco muchos camaradas, que es
aquel estigma según el cual, Chávez era muy bueno, pero Maduro es muy malo, que
fue a su vez la misma campaña que le hicieron al Arañero de Sabaneta, cuando
dijeron que un sargento de cuartel no estaba preparado para dirigir al país.
Pero quien pudiera decir que esa
campaña contra uno de los hombres claves del proceso, se desata justo cuando
Barak Obama es batuqueado en Jamaica y los países latinoamericanos y del
Caribe, pasan coleto con él en Panamá casi de inmediato, después de aquella
estupidez de decreto, según el cual Venezuela era una amenaza para Estados
Unidos.
¿Eso está inconexo de la derrota de la oposición? Para nada.
De la autoderrota quise decir. Ni la propia oposición supuso ese descalabro. Un
descalabro donde son vencedores la ultraderecha de la derecha y dos partidos
fascistoides se convierten en la referencia de la oposición. Lo que ocurre es
que en el análisis cometieron el pequeñísimo error de hacer unas internas desde
su visión pequeño burguesa y sin tomar en cuenta si el pueblo había variado en
sus niveles de conciencia.
Y por esa visión inmediatista, están cometiendo un nuevo
error, aunque no muy diferente al que cometieron luego del resultado de las
elecciones de alcaldes cuando Leopoldo López sacó 11 alcaldías y su fue a la
calle con sus muchachos a matar gente y destruir el país en la guarimba de
febrero y marzo del 2013. Creyó obviamente, que tal cuota de poder le daría
suficiente fuerza para acabar con el gobierno.
Pues en esta oportunidad, de esa insignificante votación del
7,3% de los votos de la oposición, obtiene la mayoría junto a Primero Justicia,
y nuevamente cree que es el momento para acabar con el gobierno y con el
proceso, esta vez convocando a una movilización para el sábado 30, pero no sin
antes hacer escándalo con una supuesta huelga de hambre, para que su señora
esposa vuelva a España a decirle a ABC que le están maltratando a su esposito.
Y hay algunas variantes, o algunos añadidos en este caso,
como el del Cacique Taparita, conocido en los bajos fondos con el remoquete de
Andrés Velásquez, quien aunque odiado por las huestes de Voluntad Popular,
agrega que la marcha debería ser en todos los estados del país. En mi pueblo
dirían “con qué uña gavilán”. Cómo puede uno imaginar que quien fuera
gobernador y diputado con los votos de la izquierda en sus tiempos de causerrista, pudiera llegar a esos
niveles de reptilismo.
Lo cierto es que nuevamente y después de esa derrota,
intentarán calentar las calles, que es en todo caso el último respiro que le
queda al imperio para acabar con el proceso, como si el proceso fuera Nicolás
Maduro y el resto del país, estuviera puesto allí solo para que lo miren porque
se quedará con los brazos cruzados.
No están entendiendo que el país no son ellos y sus cuatros
terroristas que hacen tanto daño, porque que un sector sensato –más bien no
violento- de la oposición, entendió que el terrorismo es un arma de doble filo,
del que ellos también son víctimas, por lo que no van a apostar a esa.
Es por ello que parte del acorralamiento al proceso es
actuar en varios frentes, en aras de golpear y desmoralizar al mismo tiempo. La
simple teoría del caos, has parecer que todo se salió de control y que el país
se hizo inmanejable, entonces sus propios adeptos también abandonarán la pelea.
Ya en el caso de Venezuela, eso no es posible, a pesar de los graves problemas que
enfrentamos.
Eso explica la campaña contra Diosdado, que es al mismo
tiempo la marcha convocada por la oposición, que es al mismo tiempo la huelga
de hambre de Leopoldo. Nada es inconexo. Todo es parte de la necesidad de
Estados Unidos para acabar con el proceso. Y a todo jugará, incluso, en este
momento, no estamos viendo lo peor.
Caminito de hormigas…
Aunque Primero Justicia es el ganador de
las internas, sus problemas internos son complejos. Comenzando porque Borges se
apodera del partido y no quiere saber de Henrique Capriles… Voluntad Popular es diferente. Allí hay un
solo jefe, que ahora se lanza a huelga de hambre… Henry
Falcón está apostando a hacer de puente en la oposición. Cree que si logra reunirla
de nuevo, tendrá buenos dividendos. Se olvida que es moreno y que ni María
Corina ni Leopoldo lo quieren… Aún no
entiendo cómo es que si hasta un diputado chavista dijo que la inspectora del
Trabajo de Valencia, Dorkys Hernández, debía salir, se mantiene en su cargo. De
las 2.400 calificaciones de despido que hizo, no ganó una sola. Los tribunales
ordenaron el reenganche… No se
resuelven los problemas de corrupción, ni en Mercal, ni en Pdval. Increíble… Si no vio el video “Cuánto le costará al
planeta”, es hora de que lo haga. Se impresionará

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