Lorenzo Mendoza Presidente
Por: Rafael Rodríguez Olmos
En verdad, ahora comienzo a
pensar si cuando Lorenzo Mendoza
ninguneo a los personeros del alto gobierno, les dijo –en otras
palabras- que no servían para nada, que se bajaran los pantalones y les
vendieran las empresas porque él las haría eficiente, ya tenía claro que la
oposición no servía para nada, Capriles y su pandilla se desinflarían y la MUD
terminarían siendo lo que hace años dije “la onomatopeya de una vaca”, estaba
apostando a su candidatura presidencial.
Y no fue una sola vez que lo
hizo. Como tampoco fue una sola vez que el pendejo gobierno se tragó el
anzuelo. Pero lo cierto es que ya no solo las redes sociales están apostando al
empresario de 49 años como su candidato presidencial, sino que en la propia
MUD, muchos lo ven como la única alternativa para ganar unas presidenciales. Y
por supuesto aparecen los analistas a decir cualquier sarta de barbaridades,
todas equivocadas por supuesto, porque simplemente el punto de análisis está
errado.
Tres cosas comentaré muy a tabla rasa
porque sería menester detenerse a analizar factor por factor para entender por
qué tampoco Lorenzo Mendoza es la salida para la oposición. Y además, sería un
nuevo error del que después se lamentarán.
El
primero, Lorencito pertenece a una agrupación que en los 80 se autodefinieron
como la Generación Par que aseguran: “Somos una
asociación civil que promueve el desarrollo sustentable, a través de la
generación de programas y el diseño de herramientas para fortalecer los
emprendimientos e instituciones de la comunidad y la promoción de prácticas de
consumo ambientalmente responsable y humanamente inclusivo”. Realmente es una
vaina de derecha que terminó siendo lo que todos, un instrumento para castrar
las potencialidades del pueblo.
Lo cierto es que también se le llamó Generación Par, a esa nueva
generación de herederos de la burguesía, que por no haber trabajado nunca en su
vida y ser un montón de ineptos, dilapidaron las gigantescas fortunas de sus
padres. No fue el caso de Mendoza porque vendía cerveza; pero sí lo es porque
por sí mismo nunca ha emprendido nada. Heredó la fortuna de sus padres y a
punta de trampas y de manosear corruptos de los anteriores gobiernos y de éste,
multiplicó la fortuna. No produce nada, compra empresas por vía del chantaje y
la presión. Importa y distribuye. No es como Monsanto, digamos en el sentido de
ser aliados de poderosos productores en el mundo entero, lo que al menos
permitiría el autoabastecimiento del país. Nada de eso. Si no le dan dólares,
no hay producción. Así cualquiera.
Una segunda razón, es esa falsa creencia y predicación casi
religiosa según la cual un buen empresario, es un buen gerente político.
Comenzando porque Mendoza no ha demostrado que es un buen empresario, ni
siquiera es necesario preguntarse si sería un buen Presidente. No recuerdo una
experiencia exitosa de algún empresario en las lides políticas, pero casi de
inmediato podría enumerar dos absolutamente catastróficas: Uno, cuando los
políticos mexicanos no encontraron un candidato con qué seguir engañando al
pueblo, se trajeron de la presidencia de la Pepsicola a un tal Vicente Fox,
quien resultó no solo el peor presidente (ya uno no sabe cuál es el peor), sino
que comenzó a vender el país a las trasnacionales. Hoy hasta para bañarse en un
río hay que pagar a alguna empresa en ese país. Dos, Miguel Cocciola se vendió
como el mejor alcalde de Valencia, cuyo slogan de campaña fue “Valencia 100%
limpia”. A casi dos años de gestión, el propietario de maderas Imeca no ha
podido siquiera recoger la basura en su ciudad, mucho menos hacer algo que se
parezca a una obra para los valencianos.
Por
cierto, para los que no lo saben, Mendoza no vive en Venezuela.
Y un tercer
elemento, es creer que ser Presidente de un país, es un juego de bolas
criollas. Y que el complejísimo Estado se maneja con una Dirección de
Relaciones Públicas, o con un Departamento de Recursos Humanos.
Es
por ello que cuando leí la carta que le envió a Maduro, pensé que era parte del
actor cómico que juega al político,
aunque lo primero que enfatiza es su condición de apolítico “no me gusta hablar
de política, no permito que ninguno de los que está aquí lo haga”, como si eso
de hecho no fuera una condición política de autarquía y de todopoderoso que no
acepta que lo contradigan.
“¿Por qué carajo sigues en
Venezuela? (supongo que se lo pregunta). Porque este es mi país y esto es lo
que me apasiona. Esta es mi responsabilidad, esto es en lo que yo creo, esto es
lo que me gusta y esto de alguna forma es lo que hago porque me toca hacerlo y es
mi responsabilidad. Así me criaron en mi casa, así me dieron la responsabilidad
y así me gané las oportunidades para mí y para mi familia. Y en función de eso
estoy aquí”. Por el amor de
Cristo. Será posible suponer que Lorenzo se cree eso.
Es impresionante ver hasta dónde puede llevar la desesperación.
Cuando Lorenzo no tuvo la oportunidad, simplemente la compró. No le apasiona el
país, sino el ejercicio del poder, ahora desde la política. Por eso siempre
estuvo separado del montón. Un sobrado tan prepotente como él no puede juntarse
con un limpio como Chuo Torrealba, o con un negro como Rubén Pérez Silva, o con
un desbocado como Henry Ramos Allup. Esperó al máximo el desgaste, momento
justo para que sus laboratorios comenzaran a sembrar las redes sociales,
poquito a poco, desde Miami o Madrid, o Santo Domingo, o Bogotá. Es cuestión de
tiempo para que lo más conspicuo de la oposición y del empresariado venezolano
digan que Lorenzo será el candidato presidencial. Y él se hará de rogar, hasta
que finalmente, tal como se lo pide esa sopa de letras llamada MUD, acepte el
reto de ser candidato. No sé porqué eso me recuerda tanto a Eduardo Fernández
(El Tigre).
No hay duda de que el gobierno ha cometido equivocaciones
terribles, y las sigue cometiendo. Pero tampoco hay duda de que existe una
dirección política coherente, con visión de Estado y de gobierno, que no es
empresaria, sino política.
El zapatero debe ir a su zapato. Un “empresario” debe hacer su
oficio, que por cierto en el caso de Venezuela lo hacen muy mal. Pero si la
oposición insiste en buscar equivocadamente, seguirá encontrando fracasos ante
un proceso lleno de errores, de corrupción y de ineptitud, pero que avanza y
que sigue construyendo a pesar de los pesares.
Caminito de hormigas…
No todos los aspirantes han podido conseguir los 150
palos para tener un cupo en las primarias de la oposición. Siguen los
problemas… Por cierto, el que más coherente se veían de todos es,
Henry Falcón, pues tiene serios problemas internos por las mismas razones de
todo el país, el pone unos que no son los que quieren las bases… Veamos, es a Osorio
a quien le están mintiendo, o él le está diciendo mentiras al país. Porque no
es cierto lo de las captahuellas en la red Mercal. De hecho, la implementaron
en los dos únicos Bicentenarios de Valencia (Avd Bolívar y El Trigal) y las
quitaron. Por cierto, el viernes a las 4, los gerentes del único Bicentenario
de la avenida Bolívar, decidieron cerrar el mercado por supuesto mantenimiento.
De no ser por la Guardia, los problemas se irían a mayores. ¿Dónde se ha visto
eso?... Patético el
alcalde de Juan José Mora, el camarada Matson Caldera, todos los torneos
deportivos se llaman como él: Matson. Ya va por el Matson5. Dios santo. Ese si
es el propio culto a la personalidad… El 6 de junio es el
juicio contra Carlos Viloria, en quien un tribunal encontró suficientes méritos
para enjuiciarlo por dinero mal habido… Si alguien se dedica a investigar
Fundacite, madre mía, lo que va a encontrar…
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