Los inútiles medios de comunicación
Por: Rafael Rodríguez Olmos
Vuelvo al tema de los medios de
comunicación y a mi incapacidad para entender porqué nuestros líderes no
entienden su valor y la necesidad de que produzcan todo lo que en este
complejísimo proceso necesitamos. Las encuestas sobre los variados problemas
del país, lo único que evidencian es que nuestros medios de comunicación, los
nuestros, los de este proceso, no están haciendo nada, o muy poco en pro de la
concientización del pueblo. No es distinto Venevision a Venezolana de
Televisión. Ambos falsean la realidad. Ni el país es un pozo séptico como
subrepticiamente hace ver Venevision, ni es un paraíso como quiere hacer ver el
canal de Estado. Con una pequeñísima diferencia: VTV aún no llega al 20% del
share y Venevision tiene 68%. Es decir, de que cada 100 venezolanos que miran
la televisión, 68 están viendo Venevision y 32 el resto de los canales. Y todo
el que a las seis de la mañana vea ese noticiero de Venevision, es decir, 68
personas sale histéricas para la calle y aterrorizadas pues en esa ahora no se
dijo una sola noticia positiva del país. Y luego le sigue otro noticiero donde
solo muestran una información de cada región, pero que curioso que mataron a
tres en Mérida, secuestraron a uno en Lara, se comieron a un preso en Guárico,
aplastaron a tres niños en Zulia y barbaries por el estilo. Esa decir, en todo
el estado Zulia no hubo nada positivo que mencionar: no salvaron vidas en algún
hospital, no operaron de cornea gratuitamente a alguien, no repartieron los
morrales escolares gratis, no le dieron comida a las personas de la tercera
edad. Nada positivo ocurrió en las regiones. Ese segundo noticiero es con lo que
comienza la mañana este canal. Es decir, la aplicación del viejo y perverso
principio según el cual las buenas noticias no son noticias.
Nuestro glorioso canal en cambio,
publica –celestinamente- lo que los jefes quieren que se publique. Antes eran
medias verdades y ahora son mentiras de plano. Tales como la encomiable labor
de Fondas que no ayuda a nadie salvo que esté protegido por las mafias; o la
eficientísima tarea de Agropatria que tuvo la desfachatez de importar caraotas
negras. Por ese simple hecho debería estar preso más de uno. Si la oposición fuera
inteligente, con solo desatar una campaña en torno a que es la primera vez que
el país importa caraotas negras, causaría estragos en nuestras filas. O por
ejemplo, nos hablaría de la maravilla que es Leche Los Andes que de tener más
de cien productos en el mercado, cuando era privada, ahora de vaina fabrican
leche y algún jugo, en tan pequeñas cantidades que apenas cubre un estado del
país. De eso nos hablaría nuestra gloriosa VTV, cosa que a nadie convence
porque quien está en la calle conoce de mentiras y de realidades. Todo el mundo
sabe que no es posible obtener algo de algún organismo del Estado, sin que lo
bajen de la mula. No hay forma de obtenerlo, desde los electrodomésticos de
Mercal, pasando por los carros y las motos y terminando en cabillas, cementos y
bloques para construir.
Pero también sabemos que se hacen
cosas buenas. Incluso yo diría que son más las cosas buenas que las malas, solo
que las malas hacen escándalo. Nuestro problema estriba en que no tenemos
medios de comunicación que las digan y la razón es simple, cito de nuevo a John
Lennon “… mantener a la gente en estado mental revolucionario”. Pero no se
puede mantener en ese estado a alguien que simplemente no es revolucionario.
Por alguna razón siguen creyendo que ser revolucionario es ponerse una camisa
roja, escupirlo de la boca hacia afuera. No. Ser revolucionario es una
condición de vida, una conducta, un apostolado, una forma de ver el mundo. Es
incluso un complicado proceso de formación. Por ello, para ser revolucionario, tenemos
necesariamente que apelar a la vieja frase de Mao: “quien no estudia, no
habla”.
Es la razón por la que los medios
de comunicación del Estado, no sirven para un carajo. Muy a pesar de que en
ellos hay profesionales no solo de excelente valía, sino con absoluta claridad
política de qué se debe hacer tanto en lo político como en lo comunicacional.
Porque además es un problema estructural y no coyuntural o emocional. No es un
problema de amiguismo, ni de camaradería. Es un problema profundamente político
que debe asumirse como tal porque es el Talón de Aquiles del proceso. No hay un
diseño de medios impresos, así como no lo hay de radio y mucho menos de
televisión. Y se insiste en hacer medios para un target de 30 años hacia arriba
que es apenas el 30% de la población del país.
Cuando se contrata a un
periodista para el medio que fuere, en un proceso tan complejo como el que
estamos viviendo, debe cumplir tres condiciones sine qua non: uno) saber
de comunicación y saber lo que eso significa, o todo lo que implica; dos) tener
criterio político y conciencia política; y tres) ser un comprometido, y un
comprometido es un incondicional.
Recientemente las encuestas de
Schemel aseguran que –por ahora- está ganando el descontento. Es preocupante
porque es una categoría nueva esta; y tiene que ver con que la oposición está
en su peor momento luego de su fracaso en las primarias internas y la condena
de Leopoldo López; y el chavismo, mejor dicho el psuvismo, también está en su
peor momento pues cree que los excelentes resultados de las primarias, son un
boleto seguro para las elecciones parlamentarias del 6D. Las encuestas están
diciendo que un 46% de los venezolanos, está de tan malas pulgas que podría no
ir a votar, y eso sería un desastre para nuestro gobierno.
Y allí los medios de comunicación
juegan un papel clave para el sino del proceso. Pero por el camino que llevamos
y contratando para hacer televisión a gente que lloró porque Marcel Granier no
sería ya la cara de RCTV, gente que va a hacer más de derecha unos medios que
ya lo son, que eliminará lo poquito bueno que tengamos en esa materia, pues
seguiremos teniendo el desastre que tenemos: un ministro que no sabe de
comunicación, directores que van a los cargos a hacer negocios, y enemigos
inteligentes con una gran capacidad para camuflarse como camaradas para obtener
cargos en los puestos del estado. Como dice el refrán “el primer acto de
corrupción es aceptar un cargo para el que no se es competente”. La misma
mierda que Chávez tantas veces cuestionó y por la que tantas veces se burlaron
en su propia cara. Como dicen en mi tierra “que desgracia de pueblo cuando el
cura es loco”.
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