¿Cuál campaña electoral?
Por: Rafael Rodríguez Olmos
Cuando vemos los aconteceres de
esta campaña electoral, no hay duda de que los tiempos cambian.
Las campañas políticas en
Venezuela tenían una fuerza en su cotidianidad que realmente impresionaban.
Mucho antes del inicio oficial decretado por el anterior Consejo Supremo
Electoral y ahora por este Consejo Nacional Electoral, había una especie de
precampaña que era realmente una campaña, aunque no decretada. Recuerdo que
incluso se creaban empresas de la noche a la mañana hacían pingües negocios con
publicidad, fotografía, afiches, pendones, pancartas, vallas, pintas, murales y
pare de contar. De hecho, también surgieron campañas mediáticas instando a los
partidos a que hicieran pactos de recolección de la basura electoral. Eran
toneladas de papeles, todas con un denominador común: había una propuesta, un
planteamiento, un razonamiento, una visión.
El país se inundaba de foros, los
propietarios de locales y sitios de encuentros se hacían ricos de la noche a la
mañana con cenas a beneficio de algún candidato, las universidades copaban sus
escenarios, los dueños de emisoras de radio hacían su agosto y hasta los
canales de televisión daban cabida a quienes le interesaban, siempre y cuando
fueran de AD y Copei, o algún candidato del sistema.
Y efectivamente se podía o no
estar uno de acuerdo con lo que dijera tal o cual candidato, pero lo escuchaban
porque decían cosas coherentes, lógicas, medio interesantes, con sentido común.
Y eran campañas que por tener esas características, obligaba al comentario
cotidiano, a la discusión de la gente en favor de uno u otro candidato. Hasta
trifulcas se formaban. Y en muchos estados se promovían debates en los liceos
para conocer las opiniones de los chamos.
Pues, hablando de hoy, si usted
le pregunta a la gente cotidiana si sabe que hay una campaña electoral, es
probable que le diga que no, o en todo caso como me dijo una señora por el
barrio El Palotal al sur de Valencia “bueno por aquí pasaron unos pendejos
diciendo que ellos lo iban a hacer mejor. Yo le dije que hacía 30 años que
vivía en el barrio y nunca me habían resuelto el peo del agua. Él miró pa´rriba
y me dijo ´ya lo solucionaremos doñita´ como si ese cuento no me lo hubieran
echado desde los adecos y copeyanos pa´ca. Solo Chávez arreglaba esta vaina y
se nos murió. Así que vayan a jodé al carajo”. Tremenda sentencia.
Es decir, es una campaña signada
por la nada. No hay nada por arriba, ni por abajo ni por los lados. Es una
campaña eunuca de discurso, de temas de debate, de propuesta, de proyectos. Es
una campaña signada por la mediocridad. Nadie dice nada. La oposición carga un
montón de banderas blancas unas y amarillas otras, más para hacer bulto, para
que se vean bastantes. Y el chavismo viene al toque de diana de Chávez, como si
Chávez no se hubiera muerto y como si tocar una diana llamará a la gente
descontenta.
“¿Qué es lo primero que harás si
te eligen diputado?” le pregunté a un amigo candidato de la oposición.
“Proponer la eliminación de precios justos”, “Pero esa es una visión de los
empresarios y tu serías un parlamentario” le dije, “claro hermano es que hay
que acabar con estos coños de madre”, me respondió.
Y pregunté a un camarada cuál
sería su tarea principal en el parlamento. “Seguir luchando por las leyes de
Chávez”. Por ser mi amigo no le dije nada, pero en serio que me provocó decirle
imbécil.
Esa ha sido la campaña electoral
para las próximas elecciones del 6D. Incluso me atrevería a decir por
adelantado que esa fue la campaña electoral para el 6D. Un proceso en el que
estoy absolutamente seguro de que todos están desesperadamente deseando que
termine de una vez para no tener que seguir dando explicaciones, y para no
tener que seguir caminando por los barrios marginales del país. Y ambos
sectores están apostando casi al azar: la oposición espera que haya un golpe de
suerte y el chavismo de a pie no vaya a votar; o que si vota, el chavismo gane
por un poquito, excusa precisa para denunciar fraude y tratar de armar una
revuelta en el país, porque a final de cuentas, la campaña es mediática.
El chavismo por su parte está
apostando a que el pueblo de a pie vaya a votar y les saque las patas de barro
de todas las cagadas que han cometido. Solamente a Diosdado Cabello le acabo de
escuchar decirle a José Vicente Rangel que el partido revisará y corregirá
errores si ganan, solo si ganan. No lo dijo motus propio, sino porque el
avezado periodista lo obligó a decirlo. Ningún candidato ha dicho, “nos hemos
plagado de errores, es necesario combatir la corrupción que se está tragando al
país y al proceso. Cuando llegue, impulsaré un gran debate sobre la
conformación del partido y de un gran movimiento de masas. Es necesario retomar
las ideas revolucionarias. Hay que volver al Golpe de Timón, hay que revisar y
poner en práctica el Plan de la Patria, hay que hacer la revolución”.
Es decir, hemos vivido una
campaña electoral vergonzosa. Vacía de ideas y de discurso. Sin norte y sin
estímulos. Una campaña, que si no fuera por los comicios que se van a realizar,
podría decirse que no existió.
Caminito de hormigas…
A nada de que se realicen las elecciones, la
percepción de la militancia de la oposición es que no van pa´l baile. El primer
odiado a muerte en Carabobo es el negro Rubén Pérez Silva, como jefe de la MUD,
que si fuera por Voluntad Popular ya la hubiera quemado… 282 millones de dólares han entregado las
arcas gringas a la oposición para la campaña, pero no se sabe dónde están.
¿Nadie hace auditoria?... Los servicios de inteligencia están tras las pistas de
paramilitares que se reunieron con dirigentes opositores en la frontera de
Aragua con Guárico, para diseñar acciones el 6D… Pregunta: ¿qué alcalde chavista le quita la
mitad de la mercancía a los negocios chinos para venderla en sus operativos, con
el agravante de que no la paga?… Funcionarios de Pdval fueron descubiertos en chanchullos
para vender mercancía en carnicerías y supermercados…
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